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viernes, 17 de julio de 2020

Universo Animal Ilustrado: el rinoceronte y el unicornio (parte 2)

Querid@s lector@s:

Lo prometido es deuda, y por eso les dejamos la segunda y última entrega sobre el rinoceronte y el unicornio que forma parte del proyecto "Universo Animal Ilustrado en la BPRD" este proyecto de investigación, como ya les avanzábamos, trata en específico las imágenes de algunos de los animales que aparecen representados en las colecciones de la Biblioteca. Esperamos disfruten este contenido. 

Rinocerontes, unicornios y otros 'monoceros' en la BPRD

Antes de comenzar a ver cuáles son las manifestaciones en las que aparecen diversos animales en los libros que veremos a continuación y que son el corpus de estudio del proyecto “Universo Animal Ilustrado en la BPRD” en que se enmarca esta investigación, conviene que profundicemos un poco en las tipologías y marco cronológico que conforman el ámbito de estudio, y brevemente podamos adentrarnos en las implicaciones culturales que esto puede tener.

Los ejemplares existentes en la Biblioteca con imágenes de rinocerontes, unicornios y otro tipo de ‘monoceros’ van desde literatura de fábulas, libros de historia natural y literatura edificante y moralizante, abarcando desde el siglo XVI al XIX.

Como ya se ha enunciado, desde 1515, la imagen del rinoceronte de Durero tuvo una gran difusión. Veremos ahora las representaciones que de este animal aparecen en diferentes ejemplares que pertenecen a la BPRD. El hecho de que se demostrara que el rinoceronte era un animal real no propició la desaparición de representaciones de unicornios y otros seres asimilables a los rinocerontes, que iremos analizando a continuación.

Si bien como ya se ha indicado, el ejemplo de Durero será el modelo para generar ilustraciones de rinocerontes, en el caso de los unicornios, no habrá un ejemplo tan predilecto en su representación, ya que unos modelos se acercan más a la representación de un caballo que ostenta un cuerno, mientras otros se generan en base a la mixtura de diferentes partes de animales. 

ANTONIO TEMPESTA: NOVA RACCOLTA DELI ANIMALI PIÙ CURIOSI DEL MONDO (1650)

El libro más antiguo de la Biblioteca en que aparece representado un rinoceronte es Nova raccolta deli Animali più curiosi del Mondo disegnati et intagliati da Antonio Tempesta… de 1650. Las representaciones de Tempesta recogen no solo al rinoceronte en un modelo que sigue muy de cerca la referencia de Durero en este ejemplo incluso se representa también el segundo cuerno que aparecía en el grabado del alemán−. 



En este compendio animal también aparecen otros dos ‘monoceros’: el unicornio en este caso la representación es narrativa, ya que en el fondo aparece información acerca de la mitología propia del animal que, de acuerdo con el mito, se vuelve dócil con las doncellas− y otro animal que reviste una mayor complejidad a la hora de asimilarlo a un modelo conocido en nuestra época. Este último ejemplo destaca por la expresividad de la bestia, ya que aparece con los ojos abiertos en exceso, actitud más propia de un ser humano que de otro tipo de animal.



Cabe señalar que estas imágenes fueron realizadas al menos veinte años antes de su publicación en este ejemplar, ya que Tempesta falleció en 1630, y sus grabados fueron recopilados en esta obra que carece de texto, y en la que aparecen únicamente imágenes de animales reales e imaginarios, y su nombre en latín e italiano.

GERÓNIMO CORTÉS: TRATADO DE LOS ANIMALES TERRESTRES Y VOLÁTILES, Y SUS PROPIEDADES (1672)

Cronológicamente, el siguiente ejemplo es la obra de Gerónimo Cortés Tratado de los animales terrestres y volátiles, y sus propiedades, publicada en 1672. A diferencia del caso previo, este ejemplar solamente se detiene en revisar el unicornio, y tras mostrar su imagen, el texto complementa su descripción de la siguiente manera:

“Algunos Autores llaman al Vnicornio Cavallo Indico, por la femejança, poftura, y braveza que con èl tiene, como  fon Plinio y Eli[¿]no. Otros quieren, como Solino, y San Ifidoro, que el Vicornio fea el Monoceronte , ò Rinoceronte , como fe lee en Griego , porque los que han efcrito de efte animal le atribuyen todas las calidades , propiedades , y poftura del Vnicornio , y afsi quieren que todo fea vno : quien quifiere vèr argumentos en contra , y en pro de efto que vamos tratando , lea el libro de la hiftoria de Animales Terreftres , que doctamente efcribviò Francifco Velez de Are niega […] El cuerno del Vnicornio tiene grandes propiedades , y excelencias […]” (Cortés, 1672, pp. 298, 299)


Destaca en este ejemplar la mención a cómo diferentes autores asimilan el unicornio y el rinoceronte, y la referencia que hace a las propiedades y beneficios presentes en el cuerno del animal quimérico. 

En lo que respecta al plano artístico, estas xilografías son bastante más sencillas que las generadas por Tempesta. Esta y otras representaciones del mismo ejemplar son bastante básicas y rozan lo naif. Desconocemos el autor específico de estas imágenes, ya que en el ejemplar consta únicamente la autoría textual de esta obra. Con probabilidad, estas ilustraciones provienen de algún repertorio de fábulas previo (García, 2017, p. 423).

ANDRÉS FERRER DE VALDECEBRO: GOVIERNO GENERAL, MORAL, Y POLÍTICO (1696)

La siguiente obra remite visualmente tanto al rinoceronte como al unicornio. Ferrer de Valdecebro en su Govierno general, moral, y político, se refiere también a la semejanza entre ambos animales:

“la diferencia del Rynoceronte, y Vnicornio , que las verfiones del Hebreo, hizieron vna , y conciliarèmos al Monoceronte con el Vnicornio , que es vna efpecie mifma , como lo es el Rynoceronte , y Naricornio. Dos fieras con dos diftintos nombres. Solo el Onagro , ò Afno Indico le es tan femejante, que eftoy perfuadido à que es de la efpecie mifma” (p. 123)


Posteriormente, en el capítulo que le dedica al unicornio en exclusiva, se detiene a hablar de su fuerza y de su asimilación con Jesucristo:

“Efte animal ; y efta, Clemencia, no folo favorece à los que le bufcan (para abrigo , y amparo fuyo) perfeguidos, bien fi, los defiende con fangrienta pelea hafta morir , por libertarlos de la hoftilidad. En efto también reprefenta à Jefu Chrifto , à quien debemos vna , y otra vida” (p. 143).




En el caso de esta representación del rinoceronte, si bien se asemeja a la de Durero, se aleja de algunas de las convenciones presentes en su fuente inicial, como el segundo cuerno, y sus formas también aparecen más simplificadas, con menor registro de detalles en la superficie de su piel. Igualmente, en el plano artístico, las representaciones son más toscas que las generadas por el artista italiano, y al igual que en el caso previo, desconocemos la autoría de estos grabados.

EDUARDO CHAO: MUSEO PINTORESCO DE HISTORIA NATURAL. DESCRIPCIÓN COMPLETA DE LOS ANIMALES, VEJETALES Y MINERALES ÚTILES Y AGRADABLES (1853)

En la obra de Eduardo Chao Museo pintoresco de Historia Natural. Descripción completa de los animales, vejetales y minerales útiles y agradables… que se conserva en la BPRD aparece nuevamente un rinoceronte. En esta edición ilustrada de 1853 se trata el tema de la zoología en base a un conocimiento científico en la cual los animales quiméricos inventados ya no tienen cabida.
En cuanto al tipo de representación del rinoceronte, dista ya bastante de la de Durero. Este hecho probablemente tenga que ver con que, en 1741, había llegado a Europa un nuevo ejemplar de rinoceronte, Clara, que recorrió buena parte del continente y fue retratado por diversos artistas (Morillo, 2007). Esta llegada no obsta para que el modelo de Durero perviva por un tiempo más, a  pesar de que al mismo tiempo comienzan a aparecer representaciones de mayor realismo que la generada en 1515, como la que podemos encontrar acá.  


En el plano plástico, esta es una de las imágenes mejor logradas que se encuentran en las colecciones de la BPRD, siendo junto con la de Tempesta, las que mejor están ejecutadas técnicamente.

LUIS NATA GAYOSO: LAS CIENCIAS NATURALES AL ALCANCE DE LOS NIÑOS. PROGRAMA QUE DE LAS NOCIONES DE ESTAS CIENCIAS FORMÓ PARA LAS ESCUELAS DE PRIMERA ENSEÑANZA… (1892)


En 1892 se publica la undécima edición de Las ciencias naturales al alcance de los niños. Programa que de las nociones de estas ciencias formó para las escuelas de primera enseñanza D. Luis Nata Gayoso… la cual fue aumentada, corregida y mejorada por el profesor D. J. Plá Villalonga.

Esta edición tiene igualmente un tono centrado en la divulgación de las ciencias naturales, al igual que la anterior. También tienen en común que en esta ocasión podemos conocer al artífice de las ilustraciones que se muestran. Si bien en esta imagen no se indica el tipo de rinoceronte que se está representando, también podría corresponder a un ejemplar de rinoceronte de la India, y su modelo podría haber sido alguna imagen posterior a la realizada por Durero.



Conclusiones

Gracias a este pequeño recorrido por el tratamiento de dos animales en algunos libros que tratan en específico sobre dos animales unicornio y rinoceronte que como ya hemos podido apreciar son indivisibles en ciertos periodos históricos, se puede generar en paralelo un breve estudio que pueda analizar la comprensión y la transmisión del conocimiento de los animales al interior de la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica.

Los animales, desde fuentes antiguas como Plinio o el Physiologus, van derivando en visiones moralizantes y alegóricas que suponen una tradición que en muchos casos llega hasta nuestros días, producto de la pervivencia cultural de ciertos patrones que se mantienen a través del tiempo. García Arranz habla de que los repertorios edificantes del siglo XVII “aparecen repletos de propiedades más o menos verosímiles de animales y plantas que, convenientemente manipuladas, permiten defender y afianzar la validez de determinados conceptos morales, dogmas religiosos e ideales políticos propuestos por las conservadoras clases dirigentes” (2017, p. 420). En la tipología editorial que hemos revisado no encontramos propiamente ediciones que se dediquen a la zoología hasta el siglo XIX, lo que tiene que ver con la ausencia de obras del siglo previo en que se hayan registrado la presencia de estos animales.

Cronológicamente, la literatura zoológica que mayor permanencia temporal ha tenido desde tiempos inmemoriales es la que trata de los motivos procedentes de la naturaleza como portadores de enseñanzas morales (García, 2017, p. 406), representando diversos vicios y virtudes −lo que podría llegar a ocurrir de manera ambivalente con el mismo animal, como hemos visto en el caso del unicornio−. Este tipo de escritos que recogen una tradición previa son propios del siglo XVI, época en que se desarrolla en Occidente una ciencia zoológica de corte humanista, con reminiscencias de obras de la Antigüedad clásica (García, 2017, p. 408), y por tanto son los que vamos a encontrar en los ejemplares más antiguos, mientras que aquellas muestras que más tienen que ver con el estudio científico como es considerado en la actualidad, van a tener cabida en los ejemplos que son ya propiamente del siglo XIX.

Por tanto, en los dos últimos ejemplos que hemos analizado, resultaría imposible ya encontrar versiones de ‘monoceros’ quiméricos y fantásticos, ya que ambos libros responden a una visión científica como hoy la conocemos, basada en evidencias y que se aleja de las previas visiones moralizantes que por siglos perduraron.

Mientras que en 1515 se demostró la existencia del rinoceronte, y la del unicornio continuó en entredicho, hasta que finalmente se desechó que pudiera ser un ser real, y a pesar de que hoy nos pueda parecer inconcebible que los dos animales que aquí hemos tratado estuvieran emparentados o asimilados según diferentes tradiciones, es interesante ver cómo en los libros se recogen formas culturales que responden a ciertos momentos y enclaves de la historia de la humanidad.  

Curiosamente, y a pesar de que el unicornio tenía una serie de valores asociados a la ferocidad y a los poderes de su cuerno, en la actualidad ha quedado una visión edulcorada asociada a este ‘monoceros’ ficticio, y sus representaciones han quedado completamente reducidas al ámbito fantástico y, sobre todo, al universo infantil. El rinoceronte, por su parte, dejó de ser leyenda desde que pisó por primera vez en época moderna el continente europeo, y consagró a Durero como su retratista oficial por largo tiempo.

Raquel Abella López
Co-investigadora Proyecto Fondart "Universo Animal Ilustrado en la BPRD"

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIA

  • Accatino, Sandra (2000): Bestiarios medievales. Artes y Letras, El Mercurio, 30 de enero de 2000.
  • Borges, Jorge Luis y Guerrero, Margarita: El Libro de los Seres Imaginarios, disponible en http://biblio3.url.edu.gt/Libros/borges/imaginarios.pdf [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Chao, Eduardo (1853): Museo pintoresco de Historia Natural. Descripción completa de los animales, vejetales y minerales útiles y agradables… Tomo II. Zoología. Madrid: Imprenta de Gaspar y Roig, Editores.
  • Cortés Medina, Ernesto (s/f): Crónica histórica de los rinocerontes, disponible en: http://sitios.itesm.mx/va/ccl/cronica1_1.html [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Cortés, Gerónimo (1672): Tratado de los animales terrestres y volátiles, y sus propiedades. Valencia: Benito Macè.
  • Ferrer de Valdecebro, Andrés (1696): Govierno general, moral, y político, hallado en las fieras y animales silvestres. Barcelona: En casa de Cormellas, por Thomas Loriente, impresor.
  • García Arranz, José Julio (2017): “Zoología simbólica: los animales en los libros de emblemas, empresas y bestiarios ilustrados de la Edad Moderna en España”. García Huerta, Rosario y Ruiz
  • Gómez, Francisco (coord..): Animales y racionales en la historia de España. Madrid: Sílex Universidad, pp. 398-454. Disponible en https://www.academia.edu/35356621/Zoolog%C3%ADa_simb%C3%B3lica_los_animales_en_los_libros_de_emblemas_empresas_y_bestiarios_ilustrados_de_la_Edad_Moderna_en_Espa%C3%B1a [consulta: 30 de julio de 2020].
  • Gutiérrez, Montserrat https://www.artycultura.net/2015/09/el-insolito-rinoceronte-de-durero.html
  • Jung, Carl Gustav (1995): Psicología e alchimia. Torino: Bollati Boringhieri.
  • L’histoire du rhinoceros de Dürer, disponible en https://www.carredartistes.com/fr/blog/l-histoire-du-rhinoceros-de-durer-n109 [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Martínez Moro, Juan (2004): La ilustración como categoría. Una teoría unificada sobre arte y conocimiento. Gijón: Ediciones Trea.
  • Morillo, Aníbal (2007): El quinto rinoceronte. La insólita aparición de un extraño mamífero en el mundo del arte y la anatomía. Rev. Colomb Radiolol, pp. 2104-2107. https://es.scribd.com/doc/304738570/El-quinto-rinoceronte [consulta: 1 de julio de 2020].
  • Nata Gayoso, Luis (1892): Las ciencias naturales al alcance de los niños. Programa que de las nociones de estas ciencias formó para las escuelas de primera enseñanza D. Luis Nata Gayoso… Undécima edición notablemente aumentada, corregida y mejorada por el profesor D. J. Plá Villalonga. París: Garnier Hermanos, Libreros-Editores.
  • Plinio, Cayo [Plinio el Viejo] (1624): Historia natvral de Cayo Plinio Segundo. Traducida por el licenciado Geronimo de Hverta [...] Disponible en: https://ia800305.us.archive.org/1/items/historianatural00segogoog/historianatural00segogoog.pdf [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Pastoreau, Michel (2019): Animales célebres. Del caballo de Troya a la Oveja Dolly. Madrid: Periférica.
  • Pastoreau, Michel (2016): Una historia simbólica de la Edad Media occidental. Madrid: Katz Editores.
  • Tempesta, Antonio (1650): es Nova raccolta deli Animali più curiosi del Mondo disegnati et intagliati da Antonio Tempesta... Roma: Gio. Giacomo Rossi.
  • Wittkower, Rudolf (2006): La alegoría y la migración de los símbolos. Madrid: Ediciones Siruela.
  • https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9nagerie
  • http://www.rhinoresourcecenter.com



viernes, 10 de julio de 2020

Universo Animal Ilustrado: el rinoceronte y el unicornio (parte 1)

Querid@s lector@s:

En esta ocasión les presentamos la primera entrega del proyecto Universo Animal Ilustrado en la BPRD, que trata en específico las imágenes de algunos de los animales que aparecen representados en las colecciones de la Biblioteca.

Ésta trata sobre el rinoceronte (y de manera indisoluble, como veremos, también el unicornio). Este contenido se desarrollará en dos publicaciones, por motivos de extensión. Esperamos sean de su interés.


Introducción

El rinoceronte, originario de Asia y África, era poco conocido históricamente en Europa. Se sabe que algunos ejemplares llegaron a Europa al circo romano, gracias a Cayo Plinio Segundo, más conocido como ‘Plinio El Viejo’ (23-79 d.C.)[1] en su célebre Naturalis historiae, que nos ha llegado traducida a lengua vernácula como Historia natural. A tal efecto, estos enormes animales fueron traídos desde lugares lejanos para combatir en la arena durante los juegos de Pompeyo Magno (106-48 a.C.), y en esta misma fuente aparece ya perfilado como enemigo del elefante.

Plinio menciona su característico cuerno en la nariz –el significado de su nombre lo toma de esta particularidad, ya que etimológicamente el término “rinoceronte” procede del griego rhinokérosrhinokerotos, formado con rhísrhinós ‘nariz’ y kéraskératos ‘cuerno’, porque este animal tiene uno o dos cuernos en la línea de la nariz.

Rinoceronte vs. unicornio

Una de las primeras fuentes occidentales que hablan sobre el unicornio fue escrita por el médico e historiador griego Ctesias de Cnido (segunda mitad del siglo V a.C.), quien menciona que en Indostán hay asnos silvestres con un cuerno y diferentes colores en su cuerpo (Borges y Guerrero, p. 53). De acuerdo con Plinio, los unicornios tienen diferentes partes de diferentes animales ensambladas: cuerpo de caballo, cabeza de ciervo, patas de elefante y cola de jabalí, y portan un cuerno en la frente (Plinio, 1624, p. 389), siendo por tanto animales quiméricos simbólicos.

Plinio recoge que las sagradas escrituras en hebreo denominaban al rinoceronte reen, al igual que al unicornio, debido a que ambos animales poseen la peculiaridad de ostentar un único cuerno. Posteriormente, según recoge Pastoreau (2019, p. 134), se asimilan en el saber medieval estos dos animales bajo el sobrenombre de “monoceros”, término que significa ‘un cuerno’. Las connotaciones que esto puede tener para la posteridad del saber occidental son variadas: en casi todas las fuentes consultadas se habla sobre el unicornio y el rinoceronte haciendo un recorrido por su historia se menciona el ‘parentesco’ al menos formal entre ambos, así como su etimología asimilable en algunas lenguas; en estos dos animales se destaca su fuerza y letalidad; esta asimilación provoca una fusión entre ambos hasta el punto de que en la enciclopedia de Isidoro de Sevilla (principios del siglo VII), se menciona que una cornada de unicornio puede provocar la muerte de un elefante (Borges y Guerrero, p. 53), por lo que parece que ambivalentemente tanto el unicornio como el rinoceronte son animales que parecen estar destinados a estar enfrentados al elefante en la disputa por ser el animal más fuerte.


Otra importante fuente que alimentó desde época remota la existencia del unicornio es el Physiologus griego, manuscrito que se estima podría datar del siglo II al IV en el que aparecieron descripciones moralizantes de animales y seres fantásticos. Su difusión fue muy amplia en la Edad Media, gracias a diversas traducciones, que nos han permitido su conocimiento, ya que no se ha conservado el documento original. Esta fuente sin duda precedió a los bestiarios medievales que proliferaron desde el siglo XII. En base a lo indicado en esta fuente, en que se habla del mal ánimo del unicornio, varios autores posteriores lo vieron como una prefiguración del mal, asimilándolo con Satán (Jung, 1995, pp. 426, 427). 

Por último, cabe reseñar que hay varias especies de rinocerontes, y al rinoceronte indio se le denomina rhinocerus unicornis, ya que hay otros ejemplares que poseen un segundo cuerno, a diferencia del indio, que solamente tiene uno. Al parecer, este tipo de rinoceronte fue el primero que se conoció en Occidente gracias a los viajes de las tropas de Alejandro Magno, y se cree que su avistamiento pudo influir en la generación del mito del unicornio, razón por la que se le denomina de esta manera.

Si bien hay diferencias importantes entre ambos animales –el unicornio es un animal quimérico, compuesto por diferentes partes de otros seres, y por tanto fantástico y simbólico; mientras que el rinoceronte es un animal real–, si tratamos de retrotraernos en el tiempo, ambos animales eran igual de desconocidos y tenían la misma posibilidad de ser ficticios y por tanto, meramente mitológicos.

Cabe añadir, que hasta su llegada a territorio europeo tras siglos en que su existencia estuvo puesta en entredicho, ambos se consideraban símbolos de ferocidad, fuerza, y casi inmortalidad. Debemos además tener en cuenta que a comienzos del siglo XVI nace la zoología científica, pero se mantendrá por algún tiempo la confusión entre animales reales y mitológicos (Morillo, 2007, p. 2104).

Gerónimo Cortés escribió acerca de la dualidad del unicornio y el rinoceronte:
“Algunos Autores llaman al Vnicornio Cavallo Indico, por la femejança, poftura, y braveza que con èl tiene, como fon Plinio y Eli[¿]no. Otros quieren, como Solino, y San Ifidoro, que el Vicornio fea el Monoceronte , ò Rinoceronte , como fe lee en Griego , porque los que han efcrito de efte animal le atribuyen todas las calidades , propiedades , y poftura del Vnicornio , y afsi quieren que todo fea vno : quien quifiere vèr argumentos en contra , y en pro de efto que vamos tratando , lea el libro de la hiftoria de Animales Terreftres , que doctamente efcribviò Francifco Velez de Are niega […] El cuerno del Vnicornio tiene grandes propiedades , y excelencias […]” (pp. 298, 299)

El unicornio fue visto como emblema de Mercurio, cuya simbología pasó del paganismo romano al cristianismo, siendo finalmente asimilado como prefiguración de Cristo (Jung, 1995, p. 420).


El simbolismo del cuerno


El elemento central que hace que ambos animales –tanto el mitológico como el real– se asimilen, es que ambos portan un cuerno, lo que aparentemente les favorece en la lucha contra otras especies. El cuerno es un símbolo de abundancia en algunas culturas, que bajo la denominación de cornucopia (del latín cornu, 'cuerno' y copĭa, 'abundancia'), generaron un elemento que simbolizaba la prosperidad, y se remonta al siglo V a.C. en Grecia.  

Desde tiempos remotos, se ha considerado que el cuerno del rinoceronte era muy valioso por tener propiedades medicinales. En paralelo, el unicornio era también codiciado por su cuerno. Morillo (2007) afirma que por su cuerno de la salvación, el unicornio fue asimilado con Jesucristo; por su predilección por las doncellas, ya que duerme en su regazo, el unicornio ha sido visto como una prefiguración del Espíritu Santo, pero también por su ferocidad y maldad también se ha visto asimilado con el diablo (Accatino, 2000).  


El cuerno de ciertos animales como el rinoceronte o el unicornio se ha visto como un símbolo de fortuna, fuerza y salud. Este atributo además se ha asimilado con la cruz de Jesucristo, y por ende, con su naturaleza como juez y salvador (Jung, 1995, p. 423).


Habitualmente el cuerno del unicornio se representa de manera similar al del narval o ‘monodon monoceros’, animal acuático que posee un largo cuerno helicoidal. En época medieval, sus cuernos eran tratados como si fueran de unicornio, por lo que el mito del unicornio pudo haber sido alimentado por este histórico animal marino. 

Un rinoceronte en Lisboa

En 1497 Vasco da Gama abrió la ruta marítima a la India por el Cabo de Buena Esperanza, lo que supuso la apertura a un amplio intercambio comercial, y por ende a conexiones culturales entre Occidente y Oriente. De acuerdo con Wittkower (2006, p. 20), la transmisión cultural que se genera con esta apertura se realiza en tres ámbitos –comercio, asimilación y adaptación, y por último, completa transformación–. En el caso de la llegada de ejemplares de animales exóticos y desconocidos, rompía con un velo de misterio que envolvía algunas de las especies más lejanas, y muchas llevaban aparejadas un cierto simbolismo asociado. En el caso que nos ocupa, se trata de la fuerza y la letalidad.

En mayo de 1515 llegó a Lisboa un ejemplar de rinoceronte indio conocido popularmente como “Ganda“ por su cuidador, y bautizado como “Ulises” por los navegantes. Este portentoso animal fue un regalo del sultán Muzaffar Shah II de Cambay a Alfonso de Alburquerque –entonces gobernador de las Indias–, quien decidió a su vez regalarlo al rey Manuel I de Portugal (Gutiérrez). Este monarca deseaba resolver el enigma de cuál era el animal más fuerte, si el elefante o el rinoceronte. Conviene aclarar que en este momento proliferaban en Europa las denominadas ‘casas de fieras’ o ménagerie, destinadas a albergar animales exóticos, que suponían a su vez una ostentación del poder económico de sus dueños. Éstas son un antecedente directo de los actuales zoológicos. A su llegada, Ganda se alojó en la casa de fieras del Palacio de Ribeira en Lisboa (Gutiérrez).

El rinoceronte, tras haber saldado su disputa y haber impresionado a aquellos que pudieron verlo de cerca, fue ofrecido al papa León X. Sin embargo, el animal no llegaría a este destino, pues el navío en que viajaba naufragó, debido a que realizó la travesía amarrado. 

Ganda retratado por Durero

La disputa se saldó con la innegable derrota del elefante, y esta reyerta provocó que la simbología animal se modificara, dando como resultado que durante el siglo XVI se le representara como el más fuerte de los animales (Pastoreau, 2019, p. 136). En paralelo, curiosos y sabios se sintieron atraídos por este paquidermo. Entre ellos, dibujantes y artistas también quisieron saciar su interés por conocerlo, observarlo, y también algunos artistas quisieron retratar a este gran mamífero. En la actualidad no se conserva ninguno de estos retratos del natural, pero sí sabemos que a través del intercambio entre artistas lusos y alemanes, llegó a manos de Alberto Durero –probablemente a través del impresor portugués Valentim Fernandes– un boceto del animal acompañado de una descripción (Pastoreau, 2019, p. 136). En base a este bosquejo y desde su taller en Núrenberg el artista realizó una xilografía que ha sido consagrada por la historiografía del arte como una de las representaciones más conocidas, reproducidas e inspiradoras desde 1515 hasta la actualidad. El texto que acompañaba a la representación del animal, fue traducida al alemán e incorporada en la propia plancha, cuya traducción al español podría ser:

“En el primero de mayo del año 1513 [sic], el poderoso Rey de Portugal, Manuel de Lisboa, trajo semejante animal vivo desde la India, llamado rinoceronte. Esta es una representación fiel. Tiene el color de una tortuga [o sapo, según la traducción] moteada, y está casi completamente cubierto de gruesas escamas [o capas gruesas]. Es del tamaño de un elefante, pero tiene las patas más cortas y es casi invulnerable. Tiene un poderoso y puntiagudo cuerno en la punta de su nariz, que afila en las rocas. Es el enemigo mortal del elefante. El elefante se asusta del rinoceronte, pues, cuando se encuentran, el rinoceronte carga con la cabeza entre sus patas delanteras y desgarra el estómago del elefante, contra lo que el elefante es incapaz de defenderse. El rinoceronte está tan bien acorazado que el elefante no puede herirle. Se dice que el rinoceronte es rápido, impetuoso y astuto”.  (Wikipedia; Pastoreau, 2019, p. 136).

Alberto Durero: rinoceronte. Xilografía sobre papel, 1515. British Museum, Londres

Debido a que esta imagen confirmó la veracidad de la existencia de los rinocerontes, que en aquella época era plausible dudar de su existencia real, debido a que no se había visto uno en Europa desde época romana. Por tanto, esta representación fue la muestra de la existencia real de este animal, que bien podría considerarse mitológico.

Destacan en la xilografía de Durero algunas imprecisiones. Quizás la más llamativa sea que su piel no es escamada, y que tampoco está conformada por algunas de las estructuras que a modo de armazón el artista incorpora –a diferencia de los pliegues que posee, que sin duda son una de sus características más llamativas; aunque sí es cierto que su piel no es lisa, quizás la manera de representarla en este grabado, con círculos y otras estructuras no basadas en la realidad, pudo resultar más efectiva–. Además, el segundo cuerno que incorpora en la parte de su espalda es pura invención, ya que hay otras razas de rinocerontes que tienen un doble cuerno, se trata de ejemplares africanos y no asiáticos, y que lo tienen más cercano a la zona nasal.

Uno de los motivos por los cuales este grabado tuvo una gran repercusión es, probablemente, porque la fama que el propio artista había alcanzado en Europa desde los últimos años del siglo XV. Esta estampa, de la que se cree que se llegaron a imprimir unas 5.000 copias cuando el artista todavía estaba vivo, y a las cuales se incorporaron probablemente algunas más tras su fallecimiento, hicieron que esta imagen de 1515 se considerara canónica durante siglos. En el siglo XVIII llegó otro ejemplar llamado Clara a Europa, y diversos artistas pudieron representarla del natural en sus viajes por el continente (Morillo, 2007), lo cual no restó importancia a la imagen canónica de Durero. A pesar de que otros artistas pudieron generar retratos del natural de otros rinocerontes, la imagen del alemán fue tan extendida que por largo tiempo perduró en la memoria y la historia visual de la representación de este animal.

Es interesante cómo esta representación permea en la visualidad de tal manera que se vuelve icónica para el mundo occidental, gracias a la amplia difusión y distribución de las copias del grabado realizado por el artista alemán. Ningún otro animal en la historia del arte ha resultado tener un calado de tanta magnitud por tanto tiempo, y haber conseguido permear tanto a través de una representación visual como el rinoceronte de Durero.

Raquel Abella López
Co-investigadora Proyecto "Universo Animal Ilustrado en la BPRD"

Bibliografía y referencias

  • Accatino, Sandra (2000): Bestiarios medievales. Artes y Letras, El Mercurio, 30 de enero de 2000.
  • Borges, Jorge Luis y Guerrero, Margarita: El Libro de los Seres Imaginarios, disponible en http://biblio3.url.edu.gt/Libros/borges/imaginarios.pdf [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Chao, Eduardo (1853): Museo pintoresco de Historia Natural. Descripción completa de los animales, vejetales y minerales útiles y agradables… Tomo II. Zoología. Madrid: Imprenta de Gaspar y Roig, Editores.
  • Cortés Medina, Ernesto (s/f): Crónica histórica de los rinocerontes, disponible en: http://sitios.itesm.mx/va/ccl/cronica1_1.html [consulta: 30 de junio de 2020].
  • Cortés, Gerónimo (1672): Tratado de los animales terrestres y volátiles, y sus propiedades. Valencia: Benito Macè.
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  • García Arranz, José Julio (2017): “Zoología simbólica: los animales en los libros de emblemas, empresas y bestiarios ilustrados de la Edad Moderna en España”. García Huerta, Rosario y Ruiz
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