jueves, 10 de diciembre de 2009

Reseñas de libros: "Manual de curiosidades : o sea recopilacion de noticias historicas, geograficas, estadisticas, etc. " de José Gefe de Villa.


La obra:


El autor es José Gefe de Villa, la obra corresponde a la segunda edición del año 1832.
En esta ocasión no incluiremos la biografía del autor, pues no conseguimos encontrar alguna reseña sobre el mismo.
Destacamos la diversidad temática de este texto, en el cual además de abordar curiosidades y maravillas de toda índole, presenta cuadros con estadísticas sobre la geografía física, geografía de la población y geografía económica de Europa y el mundo.




Algunos trozos de lectura:


Página 59



Colchones: Según Plinio, los galos inventaron los colchones de lana.


Página 81



Estufas: Los romanos tenian dos clases de estufas; una consistia en hornos subterráneos, que por medio de unos conductos comunicaban el calor a las habitaciones; y la otra en estufas portátiles para colocarlas donde se quería. Sin embargo, es de presumir que las estufas, cuyo uso es tan comun en los climas frios, deben su origen á los habitantes del Norte. En 1686 Mr. Dalesme imaginó una nueva estufa, en la que una corriente de aire bien dirigida forzaba á el humo á descender al brasero y á convertirse alli en llama. Posteriormente Mr. Vicente de Montpetit inventó hacia el año 1770 una estufa hidráulica muy económica y saludable: luego se han discurrido otras diversas especies de estufas.



Páginas 100-101


Jaletina de huesos: El físico Mr. Papin fue el primero que observó que los huesos de los animales contienen una sustancia nutritiva, y buscó los medios de estraerla, lo cual logró, aunque imperfectamente, hacia el año de 1682. Otros sabios, movidos por los primeros ensayos de Papin, se ocuparon de investigar medios mas sencillos y económicos para estraer esta sustancia: y por fin Mr. D´Arcet obtuvo un éxito feliz á principios de este siglo, logrando estraer de los huesos tan preciosa sustancia por medio del ácido hidroclórico, y convertirla en jaletina, que puede servir para alimento del hombre; entendiéndose tambien su utilidad á otras aplicaciones ventajosísimas á las artes, pues se usa para clasificar el vino, para hacer cola fuerte, cola de boca, perlas falsas, etc.


Página 226


El hombre, en el curso ordinario de la vida, pasa por siete diversos estados ó edades, á saber:


Infancia o niñez: La edad del niño desde que nace hasta los 7 años.


Puericia: La edad que media desde los 7 años hasta los 14.


Adolescencia ó pubertad: Desde los 14 hasta los 25 años.


Juventud: Desde los 25 hasta los 40.


Edad viril: Desde los 40 hasta los 60 años.


Senectud ó vejez: Edad que empieza a los 60 años y dura hasta el fin de la vida: sin embargo, á la ancianidad ó edad muy avanzada se llama tambien.


Decrepitud ó suma vejez: Que prudentemente se puede decir empieza á los 80 años: pero á ésta son los menos los que llegan.


Estas siete edades ó estados de la vida pueden reducirse á cinco, que es como comunmentese distinguen, á saber: infancia, adolescencia, juventud, edad viril y senectud: otros las reducen á cuatro.


Página 233


Breve descripcion de las maravillas del mundo

El Coloso de Rodas

Éste consistia en una estátua de bronce que representaba á Apolo, y se habia colocado en el puerto de Rodas en honor del Sol. Tenia 105 pies de altura, y apoyaba sus enormes pies sobre dos rocas que daban entrada á dicho puerto, de manera que los navíos pasaban por entre sus piernas. Cares de Lidia inmortalizó su nombre con la construccion de este Coloso, en la que empleó doce años. Unos sesenta subsistió en pie y sin daño alguno, hasta que fue derribado por un temblor de tierra, que causó muchos estragos en Oriente, mas de dos siglos antes de la era cristiana. Esta desgracia ocasionó una cuesta general en favor de los rodios, los cuales escribieron á todas partes, y recibieron infinitos donativos. Los reyes de Asia, las naciones griegas y los príncipes de Europa, acreditaron su generosidad, enviándoles con la mayor abundancia trigo, dinero, tablas, vigas, resina, plomo, hierro, etc. No hubo jamas cuesta mas abundante, dice Anquetil, porque el pretesto era restablecer el Coloso, y este acto de religion animó la liberalidad: pero los rodios dejaron al ídolo en tierra, y se aplicaron las ofrendas. Cuando Moavias, califa de los sarraceno, se apoderó de Rodas el año 667 de nuestra era, vendió el Coloso a un mercader judío, que hizo cargar 900 camellos con el metal de que estaba hecho: y valuando el peso por la carga regular de un camello, sube a 7200 libras.


Bibliografía:

GEFE de Villa, José. Manual de curiosidades: ó sea recopilacion de noticias históricas, geográficas, estadísticas, etc. útil a toda clase de persona. 2da. ed. considerablemente aumentada. Madrid, Imprenta de Don Tomás Jordan. 1832. 260 p.
















jueves, 12 de noviembre de 2009

Reseñas de libros: "Recuerdos de treinta años (1810-1840)" de José Zapiola.

Adelantándonos al bicentenerario destacaremos una obra presente en las colecciones de la BPRD, que abarca ese período de tiempo en Chile, particularmente en la ciudad de Santiago.


"Recuerdos de treinta años (1810-1840)" de José Zapiola.


José Zapiola


Nació en Santiago en 1802, se dedicó a la música desde niño, destacando su participación como director de bandas y orquestas del país. En 1852 fue director del Conservatorio de Música, al año siguiente fundó el "Semanario Musical" donde escribió artículos para difundir el arte del sonido.
Fue autor de la música del himno patriótico "Canción de Yungay" (obra dedicada a ensalzar el triunfo en la guerra contra la Confedereación Perú-Boliviana en la Batalla de Yungay).
Desde 1872 publicó en la revista "Estrella de Chile", algunas crónicas sobre sus recuerdos de juventud, las cuales dieron origen a la obra "Recuerdo de treinta años (1810-1840)" en la que se puede apreciar la vida cotidiana de Chile en los primeros años de organización republicana.
Muere en Santiago en 1885.


La obra


Es la cuarta edición del año 1881, uno de sus mejores atributos es que está escrita en un lenguaje sencillo, en ella se relatan las costumbres, creencias y la organización de un pueblo que recién estaba comenzando a erigirse como república soberana e independiente.


Algunos trozos de lectura


Capítulo III: La escuela primaria


"En el año de 1812 había una escuela en Santiago cuyo número de alumnos pasaba de 300. Era gratuita, i sin embargo, concurrian a ella niños de las familias mas notables. Sin pertenecer a esta categoría, estudiábamos en ella. Cuando decimos estudiábamos, se entiende que hablamos de catecismo, lectura, escritura i las cuatro primeras operaciones de aritmética: no se enseñaba a otra cosa. Los que querian hacer estudios mas importantes ocurrian a otros establecimientos rejidos por particulares o por relijiosos que se consagraban en sus respectivos conventos a estas funciones. Aun no se habia instalado el Convictorio de San Carlos ni el Instituto."


Capítulo IV: Cafés, fondas y chinganas


"El que escribe estas lineas empezó a conocer estos lugares en 1819, a la edad de 17 años. Por estas fechas ya caerán en cuenta nuestros lectores que cuando vinimos al mundo "este siglo tenia dos años".

Por nuestras indagaciones hemos calculado que los cafées fueron conocidos en Chile poco ántes de 1808, pero bajo el nombre de trucos, con alucion a un juego mui parecido al de billar, que solo se introdujo en Santiago en el año de 1812-1814".


"El consumo de víveres i demas artículos no era caro -Dos hojas de bisteque (no sabemos escribirlo en ingles) valian medio real; una hoja con un huevo, medio real; un respetable trozo de huachalomo asado, un medio real; un par de huevos fritos, id; una gran tasa de té, café o leche, id. Los guisos costaban en la misma proporcion. De suerte que el hombre que no quedaba satisfecho con el consumo de real i medio o dos reales, era preciso que fuera mas exijente que Lúculo. Es verdad que los consumidores notaban a veces que la leche tenia un sabor mui pronunciado a sebo, i era fama, que para evitar que se cortase, se derretia en ella una vela, pero de sebo limpio".


Capítulo VIII: Policia de seguridad i garantias individuales






"Las guerras de piedras de un barrio a otro, de una calle con la vecina, eran la cosa mas corriente del mundo. Pero el verdadero campo de batalla, o mas bien, la Italia de los siglos XV i XVI era la caja del Mapocho, adonde acudian combatientes de todos los barrios, prefiriendo el espacio comprendido desde donde ahora está el puente de la Purísima hasta dos o tres cuadras mas abajo del de Calicanto, es decir, una estencion de una milla de oriente a poniente.
En tan largo trecho jamas faltaban guerreros de uno i otro lado del rio, entre chimberos i santiaguinos. Los dias festivos, esto no podia faltar, i gran parte de la poblacion del sur del rio, por aficion o necesidad, acudia a esas batallas, estando alli hasta algo entrado el tercer decenio de este siglo el único paseo público de Santiago, el Tajamar".


Bibliografía


Figueroa, Virgilio
Diccionario histórico, biográfico y bibliográfico de Chile : tomos IV y V / por Virgilio Figueroa. Santiago de Chile : Establecimientos Gráficos Balcells & Co., 1931.
1226 p.

Zapiola, José
Recuerdos de treinta años (1810-1840) / por José Zapiola. 4a. ed. Santiago de Chile : Imprenta Victoria, 1881.
xxi, 254 p.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Reseñas de libros: "La Ulyxea de Homero, traduzida de griego en lengua castellana por el secretario Gonçalo Pérez"

"La Ulyxea de Homero,  traduzida de griego en lengua castellana por el secretario Gonçalo Pérez",  impresa en Venecia en 1562, fue la primera traducción al español que se hizo de la Odisea de Homero, traducida del griego por Gonzalo Pérez, quien fuera secretario del rey de España Felipe II. Fue originalmente publicada en 1550 pero esta es una de las primeras ediciones en tener la traducción completa que se realizó de los 24 libros que componen esta obra, en una edición revisada por el traductor, que debe ser considerada la versión definitiva, y de la que sólo hubo una reimpresión en 1767.


Autor

Homero: (siglo VIII a. C.) padre de la poesía y de la épica, estaban escritas sus obras entre los siglos IX y X a. C. La odisea fue escrita algo posterior a La Iliada.
Creó de memoria sus versos inmortales sin auxilio de caracteres escritos lo que causa un sentimiento de admiración ya que aquellos hexámetros cumplen todas las reglas de la métrica con tanto arte y exquisitez estilística sin conocerse aún la escritura en Grecia.

Fue Solón que ordenó primeramente su recopilación y que se formase un cuerpo con todos los elementos que andaban dispersos en labios de rapsodas (persona que sabían obras de memoria y las recitaban de pueblo en pueblo) que vivían de su declamación y difusión.

Luego hubo comisiones de compiladores encargados de fijar el texto en dichos poemas.

Un pleno conocimiento de sicología humana y en estudio, el más profundo de los caracteres hacen que los diálogos, las arengas, los mónologos y plegarias de los personajes homéricos aparezcan siempre revertidos de grandeza, verosimilitud y dignidad.

Dioses y héroes, cielos y tierra, montes y mares, abismos y llanuras todo sirve a Homero en sus epopeyas y su visión amplia y sublime de conjunto que no ha conocido rival en niguna literatura.


Resumen del argumento de la obra


La Odisea narra las aventuras que vive el héroe Ulises para poder regresar a su isla Itaca junto a su esposa Penélope y su hijo Telémaco, después de participar en la Guerra de Troya. Durante este camino se enfrenta a una serie de criaturas mitológicas, enviadas por el dios del mar Poseidón, gracias a su astucia y la ayuda de la diosa de la inteligencia Atenea logra sortear las dificultades y ser el único sobreviviente en retornar junto a su esposa.


La obra


Está dirigida: "Al serenísimo, muy poderoso, y clementísimo príncipe y señor nuestro Don Phelipe por gracia de Dios, Rey de España, de Inglaterra y de Francia, de las dos Sicilia, de Hierusalem e Irlanda católico defensor de la fe.

Gonzalo Perez su mas humilde criado, perpetua felicidad, y cumplimiento de sus muy altos y muy santos deseos."



En su dedicatoria:


Habla de las virtudes reales que en vuestra majestad resplandecen y como el pintor Homero trata con veneración a sus dioses y que no se ha visto príncipe más amigo de la veneración y culto al verdadero Dios que V. M.

La primera edición se llamó De la Ulyxea de Homero XIII libros, traducidos de Griego en Romance Castellano por Gonçalo Pérez y fue impresa en Anvers, en casa de Juan Steelsio, 1550.

La segunda edición fue La Ulyxea de Homero repartida en 13 libros. Traduzida de griego en romance castellano por el Señor Gonçalo Pérez y fue impresa en Venezia, en casa de Gabriel Giolito de Ferraris y sus hermanos. 1553.

Estas impresiones son, como se ve, incompletas, abrazando poco más que la mitad del poema. Éste apareció íntegro en la siguiente edición:

La Ulyxea de Homero, traduzida de Griego en lengua Castellana por el Secretario Gonçalo Pérez. Anvers, Juan Steelsio, 1556.

Las sucesivas, de igual modo que ésta, contienen los 24 libros, como es el caso de nuestra edición:

La Ulyxea de Homero, traduzida de griego en lengua castellana por el Secretario Gonçalo Pérez. Nuevamente por el mesmo revista y emendada. Venezia, en casa de Francisco Rampareto, 1562.

Su traductor Gonzalo Pérez

Gonzalo Pérez nacido en Segovia, España, tuvo una carrera política exitosa desde sus inicios, a pesar de no ser noble, y prácticamente toda su vida transcurrió como diplomático y secretario en la corte de Carlos V primero y de Felipe II después. Se supone que estudió en Salamanca, donde pudo haber asistido a los cursos de Hernán Núñez  el Pinciano, pero, al igual que en el caso de otros humanistas, esta suposición nunca ha podido ser confirmada documentalmente. Su biblioteca personal fue una de las primeras en ser adquiridas por Felipe II para la gran biblioteca de El Escorial.

Su extensa correspondencia, nos muestra a un personaje inmerso en la política de la corte, muy cercano al Rey y muy bien relacionado con los mejores intelectuales de la época, tanto españoles como italianos y flamencos.

Murió en 1566.

Algunos trozos de lectura

Libro IV, página 130 - 131.


A esto que le dijo respondiome
deberías tu por cierto haber tenido
memoria de haber hecho sacrificio
a Júpiter eterno y a los dioses
antes que te embarcaras en tus naves
pues tanta obligación tenías a ello
porque te dieron próspero viaje
y con mas brevedad y mas seguro
volverás a tu dulce patria tierra
que tus hados no quieren ni permiten,
que puedas ver a tus amigos dulces
ni llegar a tu casa ni a tu reino
sin que vuelvas primero a las corrientes
de aquel gran Río Egipto que se hace
de las aguas del cielo y sacrifiques
las hecatombes puras y rapadas
a los eternos dioses que poseen
el largo cielo: y dado fin a aquello
entonces te darán felice tiempo
y harás el camino que deseas.

Oyéndole decir estas palabras
de pena el corazón reventaba
en ver que aun otra vez por fuerza había
que volver a Egipto a aquel viaje
tan difícil, tan largo y peligroso
mas cobrando ánimo al fin le dije
buen viejo, pues así lo ordena el hado
yo quiero obedecer lo que me mandas
y lo pondré por obra luego a la hora
pero una cosa quiero que me dejes
y sin en paño alguno me declares
si volvieron los griegos todos sobras
de Troya en sus galeas...


Odiseo habla, Libro IV, página 132.

Así le dije: y él me respondía
hijo de Atrio, di porque preguntas
cosas, que no te cumple a ti saberlas?
ni menos entender lo que yo alcanzo?
porque te certifico que muy poco
estarás sin lagrimas, si oyeras
todas las cosas que podría decirte.

Muchos de estos murieron y otros muchos
se quedaron perdidos en la guerra
solo dos capitanes de los griegos
de las lorigas duras perecieron
al tiempo que volvían: que tu estabas
en todas las peleas asistente
uno ha quedado vivo, y esta preso
y detenido allá en la mar profunda
y así pereció con sus galeras
de largos remos que Neptuno airado
le hizo dar primero en los peñascos
giros a través y al fin movido
de pura piedad después salvóle
del mar: y fuera libre de la muerte
aunque era aborrecido de Minerva
si no le faltaba una palabra
soberbia loca y poco agradecida:
de su perdición justo le vino
que dijo que he despecho de los dioses
escapado se había en la fortuna.

Neptuno oyó sus voces tan soberbias
y arrebató el tridente con gran ira
y en las peñas giros con el dando
cortolas con su fuerza soberana
de suerte que quedó allí un gran pedazo
y otro cayó en el mar con grande estruendo
en el cual como estaba allí encubierto
acertó a dar y así vino de ello
a recibir un daño irreparable
trajole por el mar tempestuoso
por largo espacio el agua resistiendo
que andaba levantada pero poco
le aprovechó que allí acabó sus días
bebiendo del gran mar de agua salada.


Bibliografía


Homero. En Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana. (Vol. 28, pp. 188-195). Barcelona : Espasa e Hijos.

Fundación Ignacio Larramendi. Gonzalo Pérez. Disponible en línea:

Un autógrafo de la traducción de Homero de Gonzalo Pérez (Ulyxea XIV-XXIV) anotado por Juan Páez de Castro y el Cardenal Mendoza y Bovadilla (Biblioteca Universitaria di Bologna, ms. 1831). En: Guichard, Antonio. International Journal of the Classical Tradition 15.4 (2008), pp. 525-557.